Los manteles y servilletas añaden confort y elegancia al momento, por eso los comensales asocian las mesas vestidas con mantelería a una mayor calidad de los alimentos. No es extraño esto si nos basamos en los resultados de los estudios.
Una investigación sobre el análisis de Bioburden realizada por el Instituto Tecnológico Textil, determinó la importancia del mantel sobre la mesa en cuanto a salubridad se refiere. Y es que, una mesa “desnuda” puede contener hasta 37 veces más bacterias y microorganismos que una mesa con un mantel, lo que significa que puede tener una carga bacteriana de hasta 4 veces mayor que una mesa vestida.
La ropa de mesa cumple con otras funciones no menos importantes como:
- Realzar el ambiente.
- Aportar calidez a la habitación.
- Reducir el ruido ambiental.
- Ocultar los daños de la mesa o protegerla.
Todo esto afecta claramente a que los clientes consuman significativamente más cantidades de comida u opten por un aperitivo o plato más caro en los restaurantes que usan mantelería.